Empanada de fresa | Monica R. Goya

De romerías y empanadas

Las empanadas de fruta, cargadas de deliciosos jugos, son el acompañante perfecto para esas fiestas estivales que mayores y pequeños disfrutan

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El clima cálido en Asturias es sinónimo de fiestas de prau y de romerías. Mis recuerdos están poblados de esas romerías y fiestas en las que se reunía toda la familia y algunos amigos y el protagonismo recaía en la comida de romería, simple y de temporada, que le encantaba a todo el mundo. Cada persona traía algo y la comida nunca era demasiado elaborada, pero siempre deliciosa. Alguien podía traer empanadas saladas –bonito y pimientos y chorizo y cebolla eran dos de las clásicas-, otros tortilla, lacón cocido, algo de embutido, queso por supuesto, si había suerte pan casero, frutas de temporada –higos y nísperos parece que siempre había- y algún postre fácil de llevar. La bebida de rigor era –y aún es- la sidra asturiana.  

Empanada de fresas y limón | Monica R. Goya

La mayoría de esos recuerdos son del occidente asturiano, donde el éxodo rural ha despoblado pueblos enteros, abocando a la inmensa mayoría a dejar el campo y vivir en entornos más urbanos. Sin embargo, los veranos son la época del año en la que la gente volvía a su pueblo –o en mi caso, al pueblo de padres y abuelos- y reconectaba con los vecinos y amigos que al igual que ellos, solo estaban allí en verano.

Las romerías son tiempo de reunión, de disfrutar de los pequeños placeres de la vida. El mantel blanco para el picnic siempre estaba a la sombra de algún árbol. Tras la copiosa comilona, los adultos se permitían el lujo de dar una cabezadita, o echarse una pequeña siesta –algo que es mucho menos habitual de lo que indican los clichés sobre las costumbres españolas- y los niños jugábamos por el prado alegremente, libres. En su momento era algo de lo más normal, ahora son recuerdos idílicos. 

Mi abuela solía hacer empanadas dulces de pera y manzana ya que eran las frutas que casi siempre tenía en su caserío. Esta receta es parecida.


Empanada dulce de fresas y limón
Adaptada de Bon Appétit

 

Ingredientes para un molde de 21cm 
Masa
280g harina
1 cucharada de azúcar
1 cucharadita de sal
250g de mantequilla sin sal fría (crucial que esté fría)
1 cucharada de vinagre de sidra

Relleno
180g de azúcar granulado
40g de maicena
Una pizca de sal gorda
900g de fresas
1 limón cortado en rodajas muy finas y sin pepitas
1 huevo
Azúcar demerara o turbinado para espolvorear (opcional)

 

Para la masa, mezclar la harina, azúcar y sal en un bol grande. Echar la mantequilla encima de la mezcla de harina y usando los dedos, mezcla la mantequilla con la harina tan rápido como sea posible. Es muy importante ser muy rápido, la mantequilla no puede derretirse, tiene que quedar mezclada en trozos irregulares, algunos serán planos, otros más grandes… La masa en este punto estará como migas. Mezclar entonces el vinagre con tres cucharadas de agua muy fría y verter sobre toda la masa. Amasar la mezcla hasta que empiece a ser una sola pieza consistente.

Bascular la masa sobre la superficie de trabajo y amasar un par de veces más hasta añadir todos los trozos a la mezcla. Dividir la masa en dos trozos iguales y presionarla hasta convertirla en discos de aproximadamente 3cm. Envolver en papel de cocina transparente y meter a la nevera durante al menos una hora, si es un poco más mejor. 

Lo más difícil de conseguir en esta receta es manipular la masa sin que se derrita. Hay que ser muy rápido.

Una vez que la masa se pueda volver a trabajar, asegúrate de que tienes espacio en la nevera para una bandeja de horno. Enharina la superficie de trabajo y saca uno de los dos discos de masa de la nevera.  Con un rodillo de amasar, tan rápido como puedas, estira la masa hasta que tengas una rueda circular de unos 30cm. Pon esa rueda de masa ya estirada sobre papel de horno en la bandeja de horno y mételo a la nevera. Saca el otro disco y haz lo mismo. Cuando lo tengas, puedes colocarlo sobre papel de horno encima del anterior.

Para hacer el relleno, en un bol grande, mezcla el azúcar, la maicena y la sal. Añade las fresas y las rodajas de limón y mezcla bien todos los ingredientes asegurándote de que las frutas están cubiertas por la mezcla de azúcar. 

Calienta el horno a 175C. En un bol pequeño, mezcla el huevo con una cucharada de agua. Enharina ligeramente el molde de la empanada. Coge uno de los dos discos de masa de la nevera y ponlos sobre el molde enharinado. Coge los bordes y deja que se hunda sobre el molde dejando al menos 4 o 5cm de masa colgando por fuera del molde (esto será lo que luego nos permita sellar la empanada). Ajústalo con las manos suavemente para que la masa quede pegada al borde por los laterales. De nuevo, cuanto más rápido mejor. Mete el molde con la masa de nuevo a la nevera y saca el otro disco. Córtalo en cuatro tiras (como en la foto de abajo) o en las que quieras. 

Saca el molde de nuevo de la nevera y bascula el relleno de fresas –y sus jugos- sobre la masa, distribuyéndolo uniformemente.  Con una brocha, baña los bordes de la masa con la mitad del huevo. Coloca cuidadosamente las tiras del otro disco de masa sobre la empanada, alternando las mismas por arriba y por abajo al cruzarse para conseguir el dibujo entrelazado. Si no sabes muy bien cómo hacerlo, aquí tienes un vídeo en el que se ve muy bien el proceso. 

Coge los bordes que colgaban y súbelos hacia arriba, sellándolos con los bordes de las tiras de masa. Baña las tiras de masa con el resto del huevo y si vas a echarle azúcar demerara o turbinado, espolvoréala ahora. 

Coloca el molde con la empanada encima de la bandeja de horno cubierta con papel de aluminio o papel de horno –el primero va mejor, pero yo usé el segundo y no caló-. Esto es para evitar tener que frotar los jugos de la fruta, que sin duda se colarán al hornear.

Hornéalo durante una hora o hasta que la masa esté dorada y el jugo de la fruta burbujee.  Déjalo reposar durante al menos cuatro horas antes de servir. 

Empanada de fresas y limon | Monica R. Goya