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Playa de Torimbia, un oasis de libertad

La playa de Torimbia, situada en el oriente asturiano, es una de las más espectaculares del Cantábrico y la principal playa nudista de Asturias

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Afortunadamente la ausencia despiadada de cualquier planeamiento urbanístico que ha deformado gran parte de España, desde la costa hasta el interior, no tiene cabida en Torimbia. Esta playa es una oda a la conservación y la naturaleza salvaje. Solo se puede acceder a pie, bien vía el cómodo sendero que baja desde el aparcamiento en lo alto del pueblo, bien desde el camino escarpado que baja bordeando los acantilados. La playa tiene forma de concha casi perfecta y la arena, bañada por aguas turquesa cristalinas, es dorada y suave. Torimbia está enmarcada entre dos acantilados de un verde intenso y un paisaje costero que quita la respiración. 

Torimbia se convirtió en un refugio hippie en los sesenta cuando bajo la dictadura franquista practicar nudismo era un acto de rebeldía. Aunque el nudismo no estaba específicamente prohibido por la ley, la Guardia Civil tenía derecho a multar en cualquier circunstancia en la que se perturbase la moralidad de otros ciudadanos y el nudismo era considerado uno de esos casos. Según algunos de esos que disfrutaron de Torimbia en los sesenta y setenta, la policía no se molestaba en bajar a la playa, seguramente por el acceso, entonces difícil, al arenal. Torimbia era un oasis de libertad. Hoy en día los nudistas y textiles comparten la playa pacíficamente.

Los meses más concurridos son julio y agosto. La playa no suele llenarse pero aparcar cerca de la misma en los meses de verano puede resultar complicado. Las señales para dar con la playa pueden llevar a confusión si no se conoce la zona. Para llegar hay que cruzar el pueblo de Niembru y subir por su estrecha carretera hasta llegar a la cima de la colina en la que está situado el aparcamiento. Al llegar arriba se ven dos playas, a la izquierda Torimbia y a la derecha Toranda. A partir de ese punto solo queda caminar, ambas están a menos de un kilómetro andando del aparcamiento. Si tienes las fuerzas y el tiempo para subir andando, dejar el coche en el pueblo y caminar hacia la playa por el sendero de la costa, bordeando los acantilados, es una buena idea. La sensación de haber encontrado un tesoro la primera vez que ves la playa es mucho más intensa si llegas hasta allí a pie desde el pueblo. 

Si la visitas fuera de la temporada estival es muy posible que tengas toda la playa para ti solo. La temperatura media del agua son 20 grados, la playa mide 500 metros de largo y el viento cuando sopla puede llegar a ser molesto, por lo que la chaqueta no sobra ni en verano. La distancia desde el aparcamiento hasta la playa es algo menos de un kilómetro.

Dónde comer: El restaurante San Pelayo es posiblemente el mejor lugar para disfrutar de comida local y sabores tradicionales asturianos