El Desfiladero de Las Xanas

Esta ruta es relativamente fácil y su paisaje enmarca la belleza natural y salvaje asturiana


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¿Te has imaginado alguna vez un lugar donde cumbres de caliza de un gris pálido acarician el cielo mientras las aguas cristalinas del río murmullan a tu paso? Ese lugar existe: el Desfiladero de las Xanas. El río homónimo (también conocido como Viescas) se encargó de ir tallando esta espectacular garganta durante siglos. El desfiladero, situado en el Macizo Central de Asturias, tiene una longitud de 2 km y forma parte de una ruta circular de algo menos de 9 km. El camino fue creado con la idea de comunicar las poblaciones de Pedroveya, Rebolleda y Dosango con el valle de Trubia y hoy en día es una de las rutas más conocidas y queridas de la región.

El río y el desfiladero deben su nombre a uno de los personajes más populares de la mitología asturiana, las Xanas. Cuenta la leyenda que las Xanas son hadas muy bellas que viven en fuentes, ríos o cascadas. A menudo se representan en estilo pre-Rafaelita y guarda similitudes con el mito griego de Lamia.

La primera vez que visité Las Xanas -Monumento de Interés Natural desde 2002- fue un día de verano en el que hacía un sol espectacular. Un señor con el que nos cruzamos, equipado con todo el set del buen senderista, nos preguntó si éramos asturianos. Nosotros le dijimos que sí y él nos dijo, "pues qué envidia" y siguió su camino señalando hacia las montañas. Entonces no le di mucha importancia, pero cada vez que visito esta ruta lo recuerdo y su comentario no es para menos: no importa las veces que vayas, esta ruta sigue cautivándote. La vista te coge por sorpresa: el barranco está ahí, a solo diez minutos del principio de la ruta. A pesar del vértigo que podría provocar el paisaje que te rodea, el camino es completamente seguro y todos los tramos están bien mantenidos.

Al dejar atrás el desfiladero hay un bosque en el que disfrutar de unas vistas muy asturianas: docenas de avellanos y acebos a la orilla de un arroyo sombrío. Minutos después, una pradera enmarcada por montañas se abre ante ti y a lo lejos se ve el pueblo de Pedroveya.   

Esta ruta, que transcurre por los concejos de Santo Adriano y Quirós, está entre las favoritas de los asturianos, quizás porque su dificultad es baja (el desnivel máximo es de 450 metros) y con un poco de vigilancia (el camino es lo suficientemente ancho para que en la mayor parte de los tramos puedan caminar dos personas a la misma altura) los niños también pueden hacerla. Lógicamente cuando más concurrida está es los fines de semana.  

Muchos dicen que Las Xanas es el pequeño Cares, una ruta muy conocida en Picos que el periódico británico The Guardian incluyó en su top 10 de rutas con desfiladeros en Europa. Sin embargo, en Las Xanas hay menos gente y está a tiro de piedra de las principales ciudades asturianas, lo que la convierte en un destino recurrente tanto para turistas como para locales. Si tienes suerte puede incluso que te cruces con preciosos ponis.

CÓMO LLEGAR

En coche: Desde Oviedo dirígete a la carretera A-63 dirección Grado-La Espina hasta Trubia. Cuando llegues a Trubia, después del puente gira a la izquierda y coge la carretera AS-228 hacia Villanueva. Encontrarás el aparcamiento gratuito cuando pases Tuñón y justo antes de llegar a Villanueva. El viaje desde Oviedo es menos de media hora.

En transporte público: esto puede ser un reto porque solo hay tres autobuses al día. La ruta que tienes que buscar es Oviedo – Teverga. Comprueba los horarios en la estación de autobuses de Oviedo. El horario a día de hoy (enero 2016) es: Oviedo - Teverga: lunes a viernes: 09.15; 14.30 y 18.15/ Teverga - Oviedo: 07.00; 10.15 y 17.00. Sábado y festivos: Oviedo – Teverga: 09.00; 12.00 y 17.00 / Teverga – Oviedo: 10.15; 13.15 y 18.30. El trayecto lleva una hora y cuarto.

Mejor época del año para visitarlo: Cualquiera (primavera y otoño por los colores del follaje)

Duración de la ruta aprox.: 5 horas la ruta completa / 2.5h a Pedroveya

Dónde comer: Casa Generosa (cerrado los miércoles: +34 985 78 30 46)

 

 
 

El Malaín

Esta plantación de frutos pequeños, situada a unos kilómetros de Villaviciosa, es un paraíso para los defensores del movimiento slow-food y para aquellos que disfrutan recogiendo sus propias frutas

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El Malaín se respira la paz y las reglas de la naturaleza son respetadas. Es un lugar al que ir para reconciliarse con el mundo moderno. Un templo escondido de slow-food, El Malaín es una plantación de tres hectáreas donde puedes recolectar arándanos, frambuesas, moras, grosellas negras y rojas y uva espino orgánicos. 

Las campanas de las vacas que están pastando felizmente en los prados aledaños o el canto de los pájaros son los únicos ruidos que te harán compañía mientras recolectas las frutas tú mismo. Los idílicos pasillos que forman los pequeños árboles, nada que ver con los desangelados pasillos de supermercado, son un verdadero regalo para tus sentidos. Los dueños permiten probar la fruta con moderación mientras se está recogiendo y seguramente saben por qué: pocas cosas hay más placenteras que el simple acto de recoger la fruta y comérsela. Armonía pura. Delicioso. 

Marta Serrano y Pablo Álvarez empezaron con su negocio de frutos rojos hace 25 años. Originarios de Ciudad Real y Astorga respectivamente, se enamoraron de Asturias y decidieron buscar un sitio para vivir en la región y comenzar una nueva vida. Dejaron sus trabajos cualificados -decoración y publicidad- en Madrid y transformaron lo que hasta entonces era un prado de vacas y la plantación de frutos pequeños que conocemos hoy. "Dar a conocer la fruta entre la gente fue la parte más difícil" dice Marta. El suelo de Asturias es óptimo para los frutos del bosque, tanto que es muy común encontrar sus versiones silvestres en las zonas rurales. Sin embargo, hasta hace poco los frutos del bosque no se comercializaban en los supermercados y mucha gente no estaba familiarizado con estas frutas. Si vives en Gran Bretaña posiblemente hayas comido frutos asturianos ya que un gran porcentaje (algunos productores llegan al 90%) de la producción regional se exporta, principalmente a Reino Unido. 

"Algunos pensaban que eran frutos exóticos de países lejanos" afirma Marta, y añade "fue difícil convencer a la gente de que estos frutos se daban aquí, que eran de la tierra, y por eso decidimos abrir nuestra plantación al público, para que lo vieran". Estos días El Malaín es una institución entre los connoisseurs de frutos del bosque en Asturias. La mayoría de la gente que los visita son asturianos fieles que año tras año acuden a disfrutar la parte de la cosecha que les toca, pero también aventureros que se salen de las rutas de turismo habituales y que aprecian la alta calidad de estos frutos a un precio razonable. Asimismo, las familias son bienvenidas y es un buen sitio a donde acudir con los más pequeños para que vean de dónde viene la fruta. También hay un pequeño espacio para jugar, liana incluida. Los niños adoran este lugar. 

Los frutos rojos son muy populares desde hace unos años por sus propiedades nutricionales y medicinales, muchos están incluidos en las listas de superfoods. Todas las frutas que puedes comprar en El Malaín son altamente nutritivas y tienen diferentes propiedades:

Arándanos

Son buenos para la próstata y para la salud de los ojos, así como para mejorar la memoria y para tratar infecciones urinarias. 

Frambuesas

Minimizan la absorción de grasas, sus hojas pueden ayudar a tonificar el útero (se recomienda beber té de hoja de frambuesas durante los dos últimos meses de embarazo solo) y se cree que tiene sustancias que luchan el cáncer.

Moras

Ayudan a reparar la piel dañada por el sol (y su temporada coincide con la época en la que esto es más probable), ayudar a bajar la tensión y también a mantener un intestino sano ya que contienen fibra soluble e insoluble. Asimismo, contienen ácido salicilico, como la aspirina, y se cree que este componente protege el corazón. 

Grosellas

Ayudan a regular la tensión, protegen contra enfermedades neurodegenerativas y cataratas y además son un tónico inmunológico gracias a su mezcla de vitamina C y antioxidantes. 

¿Cómo funciona El Malaín? El sistema que siguen es muy simple. Cuando llegas a la plantación te dan una caja de plástico con cajitas de plástico en las que meter los frutos que cojas. No importa si las mezclas porque todas valen lo mismo. Una vez que das por finaliza tu visita, vuelves a la tiendita para pagar. También venden mermeladas, vinagres y zumos. Y helados. Pero los helados merecen mención aparte. Seguramente un artículo entero. Yo soy una persona de helados, desde Ruby Violet a Bertillon pasando por Carapina, he comido helados en cada ciudad que he visitado o vivido. Siempre. Y estos son insuperables. El balance perfecto de suavidad y consistencia, una explosión de sabor puro. Si tienes buena salud, te recomiendo que te tomes uno al entrar y otro antes de irte. Los excesos a veces sientan muy bien. Solo tienen dos sabores, frambuesa y arándanos y ambos son deliciosos. 

Una vez que experimentas esta calidad, es difícil volver a lo ordinario, así que disfrútalo mientras puedas!