Ganaderia asturiana | Monica R. Goya

Benigno Cueto es un ganadero que vive y trabaja en la zona centro de Asturias. Benigno lleva trabajando en la industria ganadera más de treinta años y no puede imaginarse a sí mismo haciendo otra cosa. Le encanta la naturaleza y el trabajo duro que supone dedicarse a la ganadería le compensa porque trabajar al aire libre para él no tiene precio.

Ganaderia asturiana | Monica R. Goya

Su jornada empieza sobre las seis de la mañana. Hacia las seis va para la nave en la que sus vacas pasan parte del día. Limpia, prepara la comida para los animales y lleva las vacas a ordeñar. Cuando Benigno empezó en el mundo de la ganadería tenía solo cuatro o cinco vacas y las ordeñaba a mano. Por aquel entonces las vacas no eran un negocio, eran un hobby y también una manera de saber de dónde venía la leche y la carne que consumían. Decidieron comprar una máquina de ordeño cuando su madre, que solía ayudarle, se rompió el brazo, lo que le facilitó inmensamente su labor.

Cuando la primera sesión de ordeño termina, las vacas pasan a comer y mientras tanto él se va a tomar su desayuno. Para entonces ya suelen ser las nueve de la mañana.

Ganaderia asturiana | Monica R. Goya

Sus vacas se alimentan principalmente de pienso, aunque también comen hierba. Su negocio probablemente encajaría en la categoría de producción de estilo industrial, pero eso no impide que sus vacas estén muy mimadas. Él se preocupa por ellas y por su calidad de vida y buena prueba de ello es que tiene 45 vacas a las que se dirige por el nombre.

Después de desayunar vuelve a la nave a ver cómo están las vacas, les da más comida si hace falta, arregla sus camas –sí, las vacas tienen “camas”- y limpia los establos de nuevo. Sobre las once y media o mediodía saca las vacas a pastar a los prados, algunas veces cercanos y otras un poco más lejos. Las vacas suelen estar fuera hasta las seis de la tarde –algo más pronto en invierno-, momento en que las vuelve a llevar al establo, donde vuelven a comer –su alimento incluye pienso y también hierba seca ensilada, que a las vacas les encanta- y vuelven a ser ordeñadas sobre las siete de la tarde. En el verano vuelven a salir hacia las ocho y media, cuando acaba el ordeño, porque duermen fuera. Solo duermen dentro en los meses más fríos, de noviembre a mayo.

Ganaderia asturiana | Monica R. Goya

“Al principio iban naciendo vacas y me iba quedando con ellas, luego hice la nave -hace 21 años y la segunda hace 13 años- y ya tenía sitio para más” dice Benigno de sus comienzos. Y recuerda cuando antiguamente las vacas solían “durar” mucho más que ahora. “Ahora las vacas duran muy poco, 6 o 7 años de media. Hace poco vendí una con 12 años y sí que me dio pena, antes el negocio era de otra manera, duraban más”. Benigno admite que no puedes encariñarte mucho con los animales porque ya sabes cómo acaba la historia y sabes lo que va a suceder. “Ahora el negocio está tan fastidiado que no hay margen, cuando no te da beneficio tienes que quitarla y no puedes encariñarte con ellas. Antiguamente las vacas duraban más y la gente se encariñaba más y la gente duraba con ellas, ahora es de otra forma” admite.

Ganaderia asturiana | Monica R. Goya

Benigno no tiene muchas esperanzas en el futuro de su industria. “Tiene muy mala pinta. Aquí en Asturias por ejemplo, cuando se retire la generación mía, que es donde más ganaderos de leche hay ahora mismo, suponte que de aquí a 10 o 12 años, las ganaderías de leche van a desaparecer casi todas si nadie toma medidas porque no hay relevo. Somos muchos solteros y los que tienen hijos, los hijos van a trabajar fuera, muchos no porque no les guste la ganadería, si no porque no es rentable”, explica. En algunas zonas de Asturias personas que están prejubiladas tienen ganaderías y él considera que es injusto ya que cobran muchas subvenciones y además, como tienen un sueldo, pueden permitirse pagar más por la renta de los prados, lo que deja en desventaja al resto que sí se gana la vida con el ganado. Además, cree que el fin de las cuotas lácteas de la Unión Europea no está ayudando a mejorar la situación tampoco, especialmente en el caso de pequeños negocios como el suyo, pero de algún modo confía en que la situación mejore en el futuro cercano. “Hay libertad de mercado para producir, pero las fábricas cogen la cuota que teníamos el año pasado y nos pagan menos” afirma.

Ganaderia asturiana | Monica R. Goya

Él admite que si tuviera que construir los establos que tiene hoy en día que seguramente no se lo podría permitir y eso que ahora tiene el doble de vacas que cuando los construyó hace veinte años. “Si alguien me preguntase por consejo le diría que fuese a otro lado, que no se metiese en esto y empezar de cero a día de hoy yo creo que es imposible” dice.

Ganaderia asturiana | Monica R. Goya

Comprometerse con un trabajo donde las vacaciones son una utopía y la jornada laboral dura todo el día no es para todo el mundo. “Si tienes ganas de trabajar, puedes trabajar cada hora del día y aún tendrías mucho por hacer, dinero no mucho, pero trabajo hay de sobra” dice Benigno, y añade “sin embargo también intento tener algo de tiempo libre para mí mismo, para relajarme, ir a montar en bici o a comer por ahí, porque si no, ¿para qué te vale al final si no disfrutas de la vida?”