Galletas linzer de almendras y crema de avellanas y chocolate

Estas galletas son un delicioso regalo comestible que sin duda reparten felicidad navideña

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 En la mayoría de culturas del mundo el acto de regalar algo es una forma de demostrar a otros que te importan. Por muy altruista que sea el acto de dar, no se puede negar que hay diferentes niveles de esfuerzo y los regalos comestibles están en lo más alto de la lista.

Asturias no es distinta en esto. Es muy común compartir comida entre amigos, especialmente si se trata de frutas y verduras frescas que cultivas tú mismo o de delicias hechas con las mismas (dulces de membrillo, mermeladas, sidras...). 

De niña mis caprichos navideños no estaban cubiertos hasta que llegaba el paquete con docenas de deliciosas galletas hechas por mi adorada tía, que vivía en la otra punta del país. 

Ese día era uno de los días más especiales de la Navidad. Mi madre y yo íbamos a Correos a recoger el paquete, lleno de regalos y salivando por lo más importante: esas galletas. Las había de varias formas, todas clásicas, como corazones o estrellas. Y aún conservaban el delicado aroma de almendras días después de haber sido horneadas. Mi padre, que no suele comer dulces, era la persona encargada de custodiar las galletas (es decir, de asegurarse que las galletas llegasen a Fin de Año). Incluso él, anti-dulces declarado, adora esas galletas. 

De aquella no podía imaginar que llegaría a entender todos y cada uno de los matices de significado escondidos en esa caja llena de galletas. Cuando vives en el extranjero una de las cosas que te hace sentir en casa es el olor y el sabor de las recetas familiares. Seguramente porque el olor, la textura y el sabor es lo más cerca que puedes estar de tus raíces, de sentir el calor del hogar lejos de casa.

Esta receta es similar a la de las galletas que mi tía nos solía mandar, pero en forma de galletas linzer, añadiendo otra capa de sabor con una pasta de avellanas -tan populares en Asturias- y chocolate. 

Yo las preparé para regalo envueltas en papel celofán y con un lazo rústico. 


Galletas linzer de almendras con crema de avellanas y chocolate
(Inspirada en la receta de mi tía Sioni y la de Smitten Kitchen)

Ingredientes para 25 galletas linzer (50 galletas individuales)

150gr almendras molidas

250gr harina de repostería

¾ cucharadita de levadura

240gr mantequilla sin sal, a temperatura ambiente

115gr azúcar moreno o de coco

70gr azúcar granulado

2 yemas de huevo grande

½ tsp extracto de vainilla (opcional)

200gr crema de chocolate y avellanas (casera o Asturcilla)

Azúcar glas para la cobertura

 

En un bol mediano, mezcla las almendras molidas, harina y levadura. En una bol grande, bate la mantequilla y ambos azúcares hasta que se convierta en una pasta suave y cremosa y el azúcar se haya disuelto completamente. Añade las yemas de huevo y el extracto de vainilla y mézclalo bien.

Divide la masa en dos porciones más o menos iguales y envuélvela en papel film, intentando darle forma plana, más como un plato llano que como una pelota (de este modo será más fácil de extender después). Mete la masa en la nevera al menos durante una hora, idealmente dos.

Antes de empezar, prepara dos bandejas de hornear con papel de horno y déjalas a mano. Saca la primera de las porciones de masa de la nevera y extiéndela hasta conseguir unos 0.6cm de grosor aproximadamente. Cortar las galletas con la forma deseada puede ser todo un reto si la masa está demasiado suave. Si esto sucede, métela en la nevera/congelador de nuevo hasta que la masa esté lo suficientemente firme como para poder trabajarla de nuevo.

Usando un molde para galletas mediano, córtalas y ponlas encima de la bandeja con papel de horno ya preparada y mételas en la nevera de nuevo. Una vez que hayas cortado todas las galletas, coge la mitad -si puede ser las que llevan más tiempo en la nevera- y usando un molde para galletas con una forma similar pero más pequeña (sobre 2cm), corta el centro de la galleta, de forma que tengas una galleta con forma de anillo. Éstas serán las tapas de los sándwiches linzer.

Calienta el horno a 180C y cuando esté listo hornea la primera tanda. Como cada uno tiene su propio ritmo en la cocina y cortar estas galletas puede llegar a ser engorroso, es mejor evitar encender el horno demasiado pronto y malgastar energía. Asimismo, mantener las galletas en la nevera mientras tanto ayuda a que la masa mantenga su forma mejor, sobre todo los bordes.   

Hornéalas hasta que estén doradas por los bordes, entre 7 y 10 minutos. Déjalas enfriar en la bandeja durante al menos 5 minutos antes de transferirlas a una rejilla. Repite el proceso con el resto de galletas.

Para la cobertura de azúcar glas coloca todas las galletas que serán las tapas, las que tienen el agujero en el centro, sobre una superficie plana y con la parte exterior hacia arriba. Para evitar llenar toda la mesa de azúcar glas, es recomendable colocar estas galletas sobre una rejilla con una bandeja o papel debajo. Espolvorea las galletas usando un colador.

Para el relleno espera a que las galletas estén completamente frías. Entonces coloca las bases de las galletas (las que están enteras) boca arriba y coge una crema untable o mermelada –en este caso yo usé crema de avellanas y chocolate casera-. Añade una cucharadita de crema a cada una y extiéndela por toda la superficie de la galleta hasta que esté totalmente cubierta. Para finalizar, coge las galletas con el agujero en el centro y colócalas encima de la crema untable suavemente para que no se partan, con el azúcar glas hacia arriba.

Estas galletas aguantan en buen estado tres o cuatro días, siempre que estén guardadas en un envase hermético.