Frixuelos Asturianos / Foods from Asturias

L'Antroxu y los Frixuelos

L'Antroxu es el Carnaval asturiano y los frixuelos -junto con la carne de cerdo- son los protagonistas indiscutibles en la mesa

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El postre por excelencia del Antroxu (Carnaval en asturiano) son los frixuelos. Dependiendo de la zona de Asturias en la que se elaboren seguirán una receta u otra, con leche, sin ella, con anís, sin anís, con caldo, rellenos… Básicamente el frixuelu consiste en una tortita muy fina -cuanto más fina mejor- y suave, frita con muy poco aceite, de un color tirando a dorado y blanda al paladar. Son muy similares a los crêpes franceses -algunos dicen que incluso precursores-, pero su diámetro es más pequeño.

Aunque hace unos años parecía que los tradicionales frixuelos iban a quedar relegados únicamente al calor del hogar, hoy en día los chefs del Principado han cerrado filas en torno a este postre y se puede encontrar en las cartas de la mayoría de restaurantes que ofrecen producto asturiano.

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Los orígenes de l’Antroxu no están demasiado claros. Se cree que como el carnaval son herencia de las festividades griegas y romanas en honor a Fauno y Dionisio, pero algunos autores hablan de que pueblos como el egipcio o el sumerio ya celebraban el carnaval hace más de 5.000 años. Etimológicamente muchos coinciden en afirmar que la palabra carnaval deriva del latín “carnem levare” que viene a decir algo así como abandonar la carne. En asturiano l’Antroxu y sus variantes (antroido, antroiro, antroyu, antrueyu o entrogio) también derivan del latín, introitus, que significa entrada.

Aparte de carnaval, otra de las acepciones de Antroxu se refiere a la parte del cerdo que se regala por carnaval a los vecinos que ayudaron en la matanza del mismo o que no hicieron matanza ese año. Y es que en el Antroxu se trataba de comer mucho y bien para sobrellevar mejor los sacrificios de la Cuaresma, que empieza al día siguiente, el miércoles de ceniza.

El menú carnavalesco en Asturias suele estar formado por carne de cerdo en sus múltiples variantes, desde un buen pote asturiano muy rico en compango hasta la cabeza del cerdo. Y es que en Asturias el movimiento nose-to-tail, abanderado por muchos chefs como Fergus Henderson del londinense St John, se lleva practicando siglos.

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En el pueblo de mi abuela, en el Occidente de Asturias, el menú siempre era cabeza de cerdo –que se pone encima de la mesa tal cual-, acompañada de patatas cocidas (conocidas por la zona, al igual que en Galicia, como cachelos) y cimos (brote de los nabos)  y de postre siempre frixuelos.

Era costumbre por el Occidente de Asturias hacer un muñeco de paja, al que se le llamaba Don Carnal o Antroiro, que vestía ropa vieja y tenía un nabo por cabeza. Según recuerda mi padre, todos tenían a Don Carnal por un hombre que comía mucho, bonachón y con cara de risa. Normalmente los jóvenes del pueblo eran los que lo montaban y lo solían colocar cerca de la casa de algún vecino. Ellos decidían qué vecino se iba a llevar el Antroiro dependiendo de cuál era el más gruñón, el que sabían que se iba a tomar la broma a mal e iba a montar un espectáculo, convirtiéndose en el hazmerreír del pueblo por unos días.

Hoy en día donde más se vive L'Antroxu en Asturias es en Avilés y en Gijón, pero en todos los municipios hay desfiles de carnaval, en los que la gente se disfraza, canta y desmadra un poco en general, que al fin y al cabo es de lo que se trata L'Antroxu.


Receta de los Frixuelos asturianos paso a paso

Recuerdo vivamente cómo fue la primera vez que hice frixuelos porque fue un estrepitoso fracaso. En Londres celebran el Pancake Day y como coincidía con el Martes de Antroxu, día en el que en mi casa se comen frixuelos religiosamente, me decidí a hacerlos. Lo malo es que en aquella cocina inglesa del norte de Londres había mucha nostalgia y no había una sartén adecuada. Y yo acabé con un gran disgusto, dejándolo por imposible y sin poder llevarles a mis compañeros de trabajo las Asturian Pancakes que tanto estaban esperando.

Para evitar esta situación, es muy importante dejar reposar la masa al menos una hora y es totalmente imprescindible tener una sartén anti-adherente. Esto quizás es ir demasiado lejos, pero mi madre –que aguantó mis quejas al otro lado del Skype aquel día- me compró una sartén especial para frixuelos en el mercado de Vegadeo que es la que uso ahora. Es una sartén de hierro, muy fina y muy plana y lo más importante, insisto, anti-adherente.

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Ingredientes

Para 6 personas (entre 12 y 15 frixuelos)

4 huevos medianos de corral
500ml de leche entera
200g de harina
Ralladura de 1 limón (opcional)
1 cucharada de anís La Asturiana (opcional)
2 cucharadas de azúcar (opcional)
1 pizca de sal

Rellenos opcionales (azúcar, miel, nata, mermelada, crema de chocolate...)

En una fuente mediana se baten los huevos con la leche, el azúcar y la sal. Cuando la mezcla esté bien batida se añade poco a poco la harina. Es recomendable tamizarla antes de añadirla para evitar que se formen grumos. Cuando estos ingredientes estén bien mezclados y la masa sea un líquido consistente y sin grumos se añaden el limón y el anís.

Una vez que esté todo mezclado se cubre y se deja reposar durante al menos una hora, idealmente más. Dejar la masa reposar permite que sea mucho más fácil manejarla después en la sartén.

Cuando queramos empezar a freír los frixuelos, ponemos la sartén anti-adherente a calentar y mientras se calienta batimos o removemos una última vez la masa para comprobar que no hay grumos. Echamos una gota de aceite –literalmente una gota- en la sartén, que podemos extender por toda la sartén con un pincel o con papel de cocina enrollado –que es como yo lo suelo hacer- y ayudándonos de un cucharón echamos la masa líquida en la sartén.

Aquí hay que ser muy rápidos y ladear la sartén para asegurarnos de que la masa no se pega en el centro y se reparte equilibradamente por toda la superficie de la sartén. En cuanto se ve que los bordes están un poco dorados se puede ir levantando un poco el frixuelo para darle la vuelta. Yo uso una cuchara de madera plana, pero hay gente que prefiere usar pinzas o incluso una espumadera. El tema darle la vuelta es complicado. Mi abuela le solía dar la vuelta simplemente sacudiendo la sartén y lanzando el frixuelo al aire, pero todos sabemos que las abuelas juegan en otra liga y los mortales nos tenemos que apañar como podemos.

Cada frixuelo tarda muy poco en hacerse, menos de un minuto por cada lado. Según se van haciendo se van apilando en un plato para que guarden el calor. Algunos tienen la costumbre de echar azúcar entre frixuelo y frixuelo mientras los van apilando, yo personalmente no lo hago.

Se pueden servir templados o fríos y son muy versátiles, ya que se pueden tomar solos o rellenar de prácticamente todo lo imaginable. Los rellenos más comunes suelen ser nata, azúcar o miel, pero también mermeladas, cremas pasteleras, chocolate… En las casas asturianas se suelen poner el plato con la pila de frixuelos y cada cual coge el suyo y lo enrolla y lo rellena de lo que más le guste.

Aunque se pueden comer hasta 2 días después (en mi casa nunca duraron más), lo ideal es hacerlos poco antes de que se vayan a comer.

Las masas varían mucho dependiendo de la zona de Asturias en la que se pregunte. Algunos los hacen solo con harina, huevos y sal, otros usan la sangre de la matanza o el caldo de grasa de cerdo...