Salsa de tomate | Monica R. Goya

Cosas de casa

Cómo hacer salsa de tomate para todo el año

Read in English


Cuando vienes de una familia con huerta y con una actitud de tolerancia cero ante el desperdicio alimentario, es normal que las conservas sean una parte importante de tu despensa.

Esta salsa de estilo libre ha estado en mi familia durante años, es bastante líquida, conserva su sabor y tiene una textura suave. Incorpora elementos de la clásica fritada riojana –los pimientos- pero es básicamente algo que mi madre y mis tías se inventaron para utilizar el excedente de tomates y pimientos de la huerta.

Salsa de tomate | Monica R. Goya

En casa en Asturias hay un fin de semana al año en el que nadie se libra de hacer la salsa de tomate. Varios miembros de la familia participan en el proceso y la misión no ha cambiado desde el principio de los tiempos: usar todos los tomates de la huerta y hacer una salsa que se usará durante todo el año, hasta que llegue la siguiente temporada de tomates.

Solo comencé a apreciar la superlativa importancia de ese fin de semana de hacer conservas cuando dejé el nido familiar para ir a la universidad. De repente me sentí muy afortunada por tener esos botes de salsa casera a mano y poder preparar rápido pasta o pescado con una salsa de tomate casera deliciosa, libre de azúcares escondidos. Y lo que hasta entonces me había parecido una tediosa labor se convirtió en una bendición.

Salsa de tomate | Monica R. Goya

Receta de salsa de tomate paso a paso

Ingredientes

Para 9 botes medianos

3kg de tomates maduros
600g pimientos rojos
250g pimientos verdes
1kg cebollas
50g ajos
25g sal
*Zumo de limón embotellado o ácido cítrico

Como con cualquier conserva destinada a tener una larga vida en nuestra despensa, la esterilización de los botes es lo más importante del proceso. Lava todos los botes y sus tapas en agua caliente con jabón. Una vez que las jarras y las tapas estén limpias, sumérgelas en agua hirviendo durante quince minutos. Asegúrate de poner algo entre el fondo de la cacerola y los botes, un paño de cocina limpio mismamente sirve.  

En casa siempre usamos una cacerola muy grande y los hacemos todos a la vez, pero cuando lo hago por mi cuenta necesito hacer varios turnos ya que no dispongo de una olla tan grande. Cualquier opción está bien siempre que los botes y sus tapas estén sumergidos en agua hirviendo durante quince minutos.

Puedes usar unas pinzas de cocina para sacar los botes y ponerlos boca abajo sobre un mantel o paño de cocina limpio a secar.

Si no tienes huerta ni conoces a nadie que la tenga, merece la pena preguntar en tu mercado local si venden tomates que no sean perfectos a un precio más económico. Muchas veces los agricultores tienen frutas y verduras que descartan por su apariencia imperfecta porque saben que no las van a vender. Sin embargo, si tú las pides, puede que te puedan traer esos tomates que se irían a la basura a un precio reducido. Y así todos ganamos.

(Haciendo un paréntesis en el tema de la receta, hay gente haciendo cosas muy buenas para evitar el desperdicio de comida perfectamente nutritiva solo por su apariencia. Si tienes cinco minutos puedes leer el artículo que escribí sobre la cooperativa Fruta Feia, que lucha contra el desperdicio alimentario en Portugal, aquí).

Volviendo a la receta, escalda los tomates durante tres o cuatro minutos para pelarlos más fácilmente. Cuando se enfríen, pélalos y resérvalos.
 
En una sartén grande a fuego medio, saltea los pimientos, cebollas y ajo hasta que estén suaves. Después añade los tomates pelados y continúa cocinándolos sin tapar hasta que se haya reducido a una salsa estilo mermelada. Revuelve a menudo para evitar que se queme o se pegue.

Una vez que se ha templado un poco, pasa la salsa por el pasapurés –o hazlo directamente con una batidora de mano en la cacerola-. Añade la sal al gusto hacia el final.

Salsa de tomate | Monica R. Goya

(**) Mientras investigaba este artículo descubrí que para conservar de forma segura comida siguiendo el método del baño en agua hirviendo ésta tiene que ser alta en ácidos. La salsa de tomate no es lo suficientemente ácida de forma natural como para hacerlo de manera 100% segura. Esto se consigue añadiendo zumo de limón embotellado o ácido cítrico a la salsa. Gracias a este método se previene el botulismo, ya que no puede aparecer en ambientes con ácidos altos.

Vuelca la salsa en los botes esterilizados y añade una cucharadita de aceite de oliva a cada bote. Tápalo y procesa los botes en agua hirviendo durante 35 minutos. Los botes deben estar cubiertos por al menos tres centímetros de agua. Una vez que se enfríen dales la vuelta y déjalos en una superficie plana durante veinticuatro horas para asegurarte de que no pierden líquido. Esto nos garantiza que los botes están bien tapados y listos para sobrevivir al invierno. Lo ideal es guardarlos en un armario oscuro a temperatura ambiente. Una vez abiertos, guardar en la nevera y consumir en dos días.
 

Las proporciones de limón que han de añadirse a los botes antes de verter la salsa son las siguientes:

Para jarras de 500g aproxidamente:

¼ cucharita de ácido cítrico o 1 cuchara sopera de zumo de limón embotellado

En casa nunca hemos añadido limón y nunca ha habido ningún problema. Obviamente siempre comprobamos que la salsa esté en buen estado antes de cocinar con ella, pero vamos a incoporar el chorrito de limón a partir de ahora. 

¿Tú cómo haces tus conservas?

Salsa de tomate | Monica R. Goya