Beatriz Perez © Mónica R Goya

Beatriz Pérez, de Bodega VidAs, es la presidenta de la Denominación de Origen Protegido Vino de Cangas. Su labor consiste en luchar por dar a conocer el vino de Cangas en España y fuera de nuestras fronteras. Tras más de un año en el puesto, en esta entrevista habla de su querido vino de Cangas y nos da razones para probar y proteger esta joya.

 

¿Desde cuándo eres Presidenta de la DOP Vino de Cangas? ¿Cuál es tu labor al frente de la DOP? 
Fui elegida junto al resto de miembros de la junta directiva actual en la Asamblea general celebrada en diciembre de 2016.
Mi labor es representar la Asociación Vino de Cangas así como defender y promocionar nuestro vino DOP Cangas, nuestra viticultura y nuestras variedades autóctonas y hacer que este proyecto sea atrayente para que se unan más personas y crezca con ellas.

¿Cómo definirías el vino de Cangas? 
Los vinos de Cangas son de corte atlántico, más parecidos a vinos del norte de Portugal, Galicia o sur de Francia que a vinos de la meseta ibérica. Por las características que aportan tanto el clima como el terruño (principalmente de pizarra) los vinos son frescos, con acidez natural que los hacen muy buenos para guarda, son afrutados, de graduación media (entre 12-13º) lo que los hacen fáciles al trago. Al estar elaborados con variedades únicas son vinos originales, exclusivos, de ediciones muy limitadas lo que los hace muy apreciados en sectores expertos por su diferencia , calidad y originalidad.


¿Qué hace al vino de Cangas distinto al resto? ¿Por qué lo llaman viticultura heroica? 
El vino de Cangas es un producto arraigado a la zona suroccidental asturiana, aquí somos gente de vino culturalmente hablando, el vino está presente en nuestras vidas desde siempre y marca el calendario. 
Nuestra viticultura está reconocida con el sello internacional “Viticultura heroica o viticultura de montaña” debido a que nuestros viñedos están asentados en pequeñas parcelas con desniveles mayores del 30% lo que dificulta el cultivo y hace que las labores sean manuales con ayuda de muy poca mecanización (como puede ser un pequeño tractor para cargar las cajas de uva en vendimia). La vendimia es manual y se realiza en cajas de unos 17 kg para conservar la calidad de las uvas durante el transporte hasta su proceso en bodega.

¿Cuántas bodegas hay actualmente en Cangas?
Dentro de la DOP Cangas actualmente hay 5 bodegas: Bodega Antón Chicote, Bodega Chacón Buelta, Bodega Monasterio de Corias, Bodega VidAs y Bodega Vitheras

Cangas+wine+grapes © Monica R Goya

¿Qué tipo de uva se cultiva en la zona? Hay uvas autóctonas? Qué es lo más complicado de hacer vino en una zona como Cangas?
En nuestra DOP Cangas contamos con cuatro variedades autóctonas: Albarín Blanco, Albarín Negro, Verdejo Negro y Carrasquín.  También se cultivan otras variedades comunes a otras zonas de producción principalmente Mencía y Blanca Extra.
La dificultad de elaborar vino en nuestra zona viene de la mano del tipo de viñedo y de bodega. Los viñedos son pequeñas parcelas, no hay grandes extensiones de viñedo como en otras zonas vinícolas españolas, además el trabajo en el viñedo es manual y esto encarece mucho el cultivo, el precio medio de kilogramos de uva de Cangas ronda los 1,50€. El tamaño de las bodegas es pequeño, somos bodegas familiares que cuidamos esmeradamente cada uno de nuestros vinos, podríamos decir que elaboramos vinos artesanales de ediciones limitadas. Al no ser una zona de elaboración grande todo se encarece, el transporte, las notellas,las etiquetas, la comercialización, etc.


¿Puedes resumir la historia del vino de Cangas? (los primeros que lo cultivaron, el Monasterio, etc)
La Tradición enológica de la comarca suroccidental de Asturias se remonta al siglo IX. Con el surgir de los primeros monasterios asturianos se produjo la evolución agrícola que llevó al mayor aprovechamientos de los suelos disponibles, ocupando la vid parte de ese terreno. La necesidad litúrgica de esas comunidades resultó decisiva para el desarrollo de la viticultura.
Tras la fundación del monasterio de San Juan Bautista de Corias en el siglo XI, la superficie dedicada al cultivo de viñedo empieza a multiplicarse y esta tendencia se mantendría hasta el siglo XIX. El viñedo de aquella época ya presentaba muchas de las características que le confieren la singularidad que hoy encontramos en él.
Con la aparición de la minería el viñedo sufrió un abandono generalizado que llevó a casi la desaparición del cultivo en la zona. Hace unos 20 años se inició un proceso de recuperación que poco a poco se está consolidando y ha sido la semilla de lo que hoy se reconoce como la Denominación de Origen Protegida Cangas. 

¿Hay algún proyecto que incentive el enoturismo en la zona? Hay algún viñedo abierto para visitas? 
Alguna de las bodegas actuales en la DOP Cangas ofrecen visitas tanto a los viñedos como a la bodega donde se explican las características del cultivo como de la elaboración de los vinos.

Cangas+de+Narcea.jpeg © Monica R Goya


Algunos productores han hecho una gran labor de recuperación de viña antigua, ¿cómo ves el futuro del vino de Cangas?
Se ha hecho una labor enorme por recuperar viejos viñedos que actualmente están en producción así como mejorar las técnicas de cultivo y hacer nuevas plantaciones con las variedades autóctonas. Creo que el proyecto “vino de Cangas” es un proyecto atrayente, hay gente joven que está decidida a plantar y a crear nuevas bodegas. Para una zona deprimida como es el suroccidente asturiano, sobre todo después de la crisis de la minería, el vino de Cangas puede ayudar a desarrollar la zona, a fijar población y a crear empleo, cosas que por desgracia son muy necesarias.

Fuera de Asturias, ¿dónde se puede conseguir el vino de Cangas? 
Las bodegas exportan a países como Estados Unidos, Japón, resto de Europa como Holanda, Inglaterra etc.
Dentro de España se puede encontrar vino de Cangas en Madrid, Barcelona y en otras regiones.

¿Puedes recomendar algunas botellas de vino de Cangas? 
Como presidenta de la DOP Cangas recomiendo todas y cada una de las botellas que se producen bajo el nuestro sello garantizadas con la contraetiqueta oficial que nos informa y asegura que el vino que se está comprando es un vino elaborado en la zona de producción y con las variedades de uva que se cultivan en los viñedos de viticultura heroica de nuestra zona.  Es muy importante comprobar dicha contraetiqueta ya que es la única garantía que tiene el consumidor sobre el origen del vino y de las uvas del que está elaborado.

vino+de+Cangas+vineyard.jpeg © Monica R Goya

 

 

 

 

 

 
 
 
Arándanos de Caxigal, Grandas de Salime - © Monica R Goya

Asturias es tierra de arándanos, su climatología y su suelo fértil son perfectos para cultivar estos deliciosos frutos.

Los arándanos silvestres no son difíciles de encontrar en el Occidente de Asturias. Yo aún recuerdo cuando un viaje a Occidente era un buen trecho –no como ahora que la autopista te permite estar en Navia desde Oviedo en menos de una hora- y en verano parte de la aventura era pararse a recoger arándanos y luego hacer mermelada con ellos. 

Arándanos de Caxigal, Grandas de Salime - © Monica R Goya

Lo complicado es saber dónde ir a buscarlos, pero si estás de excursión por el Occidente, merece mucho la pena parar en la finca de pequeños frutos de la cooperativa Caxigal, cerca de Grandas de Salime. Esta plantación es un complemento al buen trabajo de conservación y defensa del medio ambiente que hacen desde la cooperativa, además de un apoyo para aquellos valientes que optan por el medio rural como forma de vida.  

Arándanos de Caxigal, Grandas de Salime - © Monica R Goya

Allí hablamos con Manuel, que nos explicó que en sus dos hectáreas tienen seis variedades de arándanos y gracias a esto recogen frutos desde mediados de junio hasta octubre. La plantación tiene diez años y llevan recogiendo fruta siete. De los 17.000 kilos que recogen gran parte se va para el extranjero: Francia, Reino Unido, Holanda… 

Arándanos de Caxigal, Grandas de Salime - © Monica R Goya

Los arándanos que probamos allí son deliciosos, llenos de sabor y con esa frescura que solo la fruta recién recolectada tiene. Además, cultivan los arándanos de forma natural y con uso mínimo de químicos. La temporada de arándanos va de junio a octubre y además de estar deliciosos frescos, su gran calidad los hace perfectos para hacer mermeladas. 

 

Caxigal
El Chaelo s/n 33730 Grandas de Salime

 
 
 
Gueyu Mar sardines - © Monica R Goya

El restaurante Güeyu Mar es uno de los grandes favoritos de Asturias. Situado a cinco minutos andando de la espectacular playa de Vega, en Ribadesella, su localización es tan increíble como la comida que sirven directamente de su parrilla.  

Gueyu Mar Sardines - © Monica R Goya

Pero hoy no toca hablar del restaurante, hoy toca hablar de lo que puedes comprar para seguir disfrutando de su savoir faire después de tu visita. Sus sardinas. Aceite de oliva y sardinas, eso es todo. Puede que suene sencillo pero la realidad es que les llevó más de un año desarrollar la fórmula para respetar las sutilezas de su parrilla y adaptar el sabor, el aroma y la textura de las sardinas para presentar en conserva.

Gueyu Mar Sardines - © Monica R Goya

Este pequeño tesoro está disponible para llevar y te recomiendo que lo hagas. No solo para probar las que seguramente estén entre las mejores sardinas en lata que habrás comido nunca, sino también para viajar de vuelta a Asturias, a sus playas eternas y a su cocina con alma.

Playa de Vega © Monica R Goya
 
 
 
Ganaderia asturiana | Monica R. Goya

Benigno Cueto es un ganadero que vive y trabaja en la zona centro de Asturias. Benigno lleva trabajando en la industria ganadera más de treinta años y no puede imaginarse a sí mismo haciendo otra cosa. Le encanta la naturaleza y el trabajo duro que supone dedicarse a la ganadería le compensa porque trabajar al aire libre para él no tiene precio.

Ganaderia asturiana | Monica R. Goya

Su jornada empieza sobre las seis de la mañana. Hacia las seis va para la nave en la que sus vacas pasan parte del día. Limpia, prepara la comida para los animales y lleva las vacas a ordeñar. Cuando Benigno empezó en el mundo de la ganadería tenía solo cuatro o cinco vacas y las ordeñaba a mano. Por aquel entonces las vacas no eran un negocio, eran un hobby y también una manera de saber de dónde venía la leche y la carne que consumían. Decidieron comprar una máquina de ordeño cuando su madre, que solía ayudarle, se rompió el brazo, lo que le facilitó inmensamente su labor.

Cuando la primera sesión de ordeño termina, las vacas pasan a comer y mientras tanto él se va a tomar su desayuno. Para entonces ya suelen ser las nueve de la mañana.

Ganaderia asturiana | Monica R. Goya

Sus vacas se alimentan principalmente de pienso, aunque también comen hierba. Su negocio probablemente encajaría en la categoría de producción de estilo industrial, pero eso no impide que sus vacas estén muy mimadas. Él se preocupa por ellas y por su calidad de vida y buena prueba de ello es que tiene 45 vacas a las que se dirige por el nombre.

Después de desayunar vuelve a la nave a ver cómo están las vacas, les da más comida si hace falta, arregla sus camas –sí, las vacas tienen “camas”- y limpia los establos de nuevo. Sobre las once y media o mediodía saca las vacas a pastar a los prados, algunas veces cercanos y otras un poco más lejos. Las vacas suelen estar fuera hasta las seis de la tarde –algo más pronto en invierno-, momento en que las vuelve a llevar al establo, donde vuelven a comer –su alimento incluye pienso y también hierba seca ensilada, que a las vacas les encanta- y vuelven a ser ordeñadas sobre las siete de la tarde. En el verano vuelven a salir hacia las ocho y media, cuando acaba el ordeño, porque duermen fuera. Solo duermen dentro en los meses más fríos, de noviembre a mayo.

Ganaderia asturiana | Monica R. Goya

“Al principio iban naciendo vacas y me iba quedando con ellas, luego hice la nave -hace 21 años y la segunda hace 13 años- y ya tenía sitio para más” dice Benigno de sus comienzos. Y recuerda cuando antiguamente las vacas solían “durar” mucho más que ahora. “Ahora las vacas duran muy poco, 6 o 7 años de media. Hace poco vendí una con 12 años y sí que me dio pena, antes el negocio era de otra manera, duraban más”. Benigno admite que no puedes encariñarte mucho con los animales porque ya sabes cómo acaba la historia y sabes lo que va a suceder. “Ahora el negocio está tan fastidiado que no hay margen, cuando no te da beneficio tienes que quitarla y no puedes encariñarte con ellas. Antiguamente las vacas duraban más y la gente se encariñaba más y la gente duraba con ellas, ahora es de otra forma” admite.

Ganaderia asturiana | Monica R. Goya

Benigno no tiene muchas esperanzas en el futuro de su industria. “Tiene muy mala pinta. Aquí en Asturias por ejemplo, cuando se retire la generación mía, que es donde más ganaderos de leche hay ahora mismo, suponte que de aquí a 10 o 12 años, las ganaderías de leche van a desaparecer casi todas si nadie toma medidas porque no hay relevo. Somos muchos solteros y los que tienen hijos, los hijos van a trabajar fuera, muchos no porque no les guste la ganadería, si no porque no es rentable”, explica. En algunas zonas de Asturias personas que están prejubiladas tienen ganaderías y él considera que es injusto ya que cobran muchas subvenciones y además, como tienen un sueldo, pueden permitirse pagar más por la renta de los prados, lo que deja en desventaja al resto que sí se gana la vida con el ganado. Además, cree que el fin de las cuotas lácteas de la Unión Europea no está ayudando a mejorar la situación tampoco, especialmente en el caso de pequeños negocios como el suyo, pero de algún modo confía en que la situación mejore en el futuro cercano. “Hay libertad de mercado para producir, pero las fábricas cogen la cuota que teníamos el año pasado y nos pagan menos” afirma.

Ganaderia asturiana | Monica R. Goya

Él admite que si tuviera que construir los establos que tiene hoy en día que seguramente no se lo podría permitir y eso que ahora tiene el doble de vacas que cuando los construyó hace veinte años. “Si alguien me preguntase por consejo le diría que fuese a otro lado, que no se metiese en esto y empezar de cero a día de hoy yo creo que es imposible” dice.

Ganaderia asturiana | Monica R. Goya

Comprometerse con un trabajo donde las vacaciones son una utopía y la jornada laboral dura todo el día no es para todo el mundo. “Si tienes ganas de trabajar, puedes trabajar cada hora del día y aún tendrías mucho por hacer, dinero no mucho, pero trabajo hay de sobra” dice Benigno, y añade “sin embargo también intento tener algo de tiempo libre para mí mismo, para relajarme, ir a montar en bici o a comer por ahí, porque si no, ¿para qué te vale al final si no disfrutas de la vida?”

 
 
 
Empanada de fresa | Monica R. Goya

De romerías y empanadas

Las empanadas de fruta, cargadas de deliciosos jugos, son el acompañante perfecto para esas fiestas estivales que mayores y pequeños disfrutan

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El clima cálido en Asturias es sinónimo de fiestas de prau y de romerías. Mis recuerdos están poblados de esas romerías y fiestas en las que se reunía toda la familia y algunos amigos y el protagonismo recaía en la comida de romería, simple y de temporada, que le encantaba a todo el mundo. Cada persona traía algo y la comida nunca era demasiado elaborada, pero siempre deliciosa. Alguien podía traer empanadas saladas –bonito y pimientos y chorizo y cebolla eran dos de las clásicas-, otros tortilla, lacón cocido, algo de embutido, queso por supuesto, si había suerte pan casero, frutas de temporada –higos y nísperos parece que siempre había- y algún postre fácil de llevar. La bebida de rigor era –y aún es- la sidra asturiana.  

Empanada de fresas y limón | Monica R. Goya

La mayoría de esos recuerdos son del occidente asturiano, donde el éxodo rural ha despoblado pueblos enteros, abocando a la inmensa mayoría a dejar el campo y vivir en entornos más urbanos. Sin embargo, los veranos son la época del año en la que la gente volvía a su pueblo –o en mi caso, al pueblo de padres y abuelos- y reconectaba con los vecinos y amigos que al igual que ellos, solo estaban allí en verano.

Las romerías son tiempo de reunión, de disfrutar de los pequeños placeres de la vida. El mantel blanco para el picnic siempre estaba a la sombra de algún árbol. Tras la copiosa comilona, los adultos se permitían el lujo de dar una cabezadita, o echarse una pequeña siesta –algo que es mucho menos habitual de lo que indican los clichés sobre las costumbres españolas- y los niños jugábamos por el prado alegremente, libres. En su momento era algo de lo más normal, ahora son recuerdos idílicos. 

Mi abuela solía hacer empanadas dulces de pera y manzana ya que eran las frutas que casi siempre tenía en su caserío. Esta receta es parecida.


Empanada dulce de fresas y limón
Adaptada de Bon Appétit

 

Ingredientes para un molde de 21cm 
Masa
280g harina
1 cucharada de azúcar
1 cucharadita de sal
250g de mantequilla sin sal fría (crucial que esté fría)
1 cucharada de vinagre de sidra

Relleno
180g de azúcar granulado
40g de maicena
Una pizca de sal gorda
900g de fresas
1 limón cortado en rodajas muy finas y sin pepitas
1 huevo
Azúcar demerara o turbinado para espolvorear (opcional)

 

Para la masa, mezclar la harina, azúcar y sal en un bol grande. Echar la mantequilla encima de la mezcla de harina y usando los dedos, mezcla la mantequilla con la harina tan rápido como sea posible. Es muy importante ser muy rápido, la mantequilla no puede derretirse, tiene que quedar mezclada en trozos irregulares, algunos serán planos, otros más grandes… La masa en este punto estará como migas. Mezclar entonces el vinagre con tres cucharadas de agua muy fría y verter sobre toda la masa. Amasar la mezcla hasta que empiece a ser una sola pieza consistente.

Bascular la masa sobre la superficie de trabajo y amasar un par de veces más hasta añadir todos los trozos a la mezcla. Dividir la masa en dos trozos iguales y presionarla hasta convertirla en discos de aproximadamente 3cm. Envolver en papel de cocina transparente y meter a la nevera durante al menos una hora, si es un poco más mejor. 

Lo más difícil de conseguir en esta receta es manipular la masa sin que se derrita. Hay que ser muy rápido.

Una vez que la masa se pueda volver a trabajar, asegúrate de que tienes espacio en la nevera para una bandeja de horno. Enharina la superficie de trabajo y saca uno de los dos discos de masa de la nevera.  Con un rodillo de amasar, tan rápido como puedas, estira la masa hasta que tengas una rueda circular de unos 30cm. Pon esa rueda de masa ya estirada sobre papel de horno en la bandeja de horno y mételo a la nevera. Saca el otro disco y haz lo mismo. Cuando lo tengas, puedes colocarlo sobre papel de horno encima del anterior.

Para hacer el relleno, en un bol grande, mezcla el azúcar, la maicena y la sal. Añade las fresas y las rodajas de limón y mezcla bien todos los ingredientes asegurándote de que las frutas están cubiertas por la mezcla de azúcar. 

Calienta el horno a 175C. En un bol pequeño, mezcla el huevo con una cucharada de agua. Enharina ligeramente el molde de la empanada. Coge uno de los dos discos de masa de la nevera y ponlos sobre el molde enharinado. Coge los bordes y deja que se hunda sobre el molde dejando al menos 4 o 5cm de masa colgando por fuera del molde (esto será lo que luego nos permita sellar la empanada). Ajústalo con las manos suavemente para que la masa quede pegada al borde por los laterales. De nuevo, cuanto más rápido mejor. Mete el molde con la masa de nuevo a la nevera y saca el otro disco. Córtalo en cuatro tiras (como en la foto de abajo) o en las que quieras. 

Saca el molde de nuevo de la nevera y bascula el relleno de fresas –y sus jugos- sobre la masa, distribuyéndolo uniformemente.  Con una brocha, baña los bordes de la masa con la mitad del huevo. Coloca cuidadosamente las tiras del otro disco de masa sobre la empanada, alternando las mismas por arriba y por abajo al cruzarse para conseguir el dibujo entrelazado. Si no sabes muy bien cómo hacerlo, aquí tienes un vídeo en el que se ve muy bien el proceso. 

Coge los bordes que colgaban y súbelos hacia arriba, sellándolos con los bordes de las tiras de masa. Baña las tiras de masa con el resto del huevo y si vas a echarle azúcar demerara o turbinado, espolvoréala ahora. 

Coloca el molde con la empanada encima de la bandeja de horno cubierta con papel de aluminio o papel de horno –el primero va mejor, pero yo usé el segundo y no caló-. Esto es para evitar tener que frotar los jugos de la fruta, que sin duda se colarán al hornear.

Hornéalo durante una hora o hasta que la masa esté dorada y el jugo de la fruta burbujee.  Déjalo reposar durante al menos cuatro horas antes de servir. 

Empanada de fresas y limon | Monica R. Goya